Aquí estoy, vuelvo a escribir. Me parece mentira hasta a mí mismo. Han pasado 7 largos meses desde mi última publicación. Más de 6 desde mi regreso a España. Un Blog que he tenido abandonado y que en cierto modo había dado por finalizado, un final de viaje, un hasta aquí hemos llegado amigos, no oficial pero evidente. Un fin de una etapa, convulsa, viajera, enriquecedora, inspiradora, de idas y venidas, con sus puertas traseras también, con proyectos de vida hechos y rehechos, pensados y cambiados, cocinados, recalentados y alguno chamuscado. Después de tantas vueltas, necesitaba un parón, una obligada interiorización, un reset a la máquina, pensar de dónde vengo para saber hacia dónde quiero ir, dónde queremos estar.

Hacer y producir. Experiencias, sensaciones, vivencias, lugares. Todo absorbido, anhelado, vertiginoso a veces, pausado otras. Un carnaval, un tío vivo, una montaña rusa de emociones que ahora, al caer la noche, en la lejanía, a distancia de los focos, con la letanía y la calma, resuenan como historias extrañas, quizá no vividas, quizá soñadas.

Muchas cosas han ocurrido estos últimos meses, unas más grandes, otras más pequeñas, cotidianas, acaso insignificantes. No ha habido grandes viajes esta vez, de esos de fotos de pose, no ha habido filigranas. La cámara ha estado guardando polvo, sin destellos, sin imágenes, sin chispa ni inspiración.

Un gran viaje al interior de mí mismo, ahora en la década de las crisis existenciales que nos embargan a los cuarentañeros. ¿Quién soy? ¿Qué quiero? ¿Dónde estoy? ¿A dónde voy?

Estos meses el viaje ha sido interior, suena pedante, quizá lo sea. He viajado a través de los ojos de otros, de sus aventuras y desventuras. También he viajado con la literatura y el cine. Y he disfrutado mucho. No sé si tanto como lo hice al viajar yo en primera persona, pero una forma de disfrute igual de válida, muy inspiradora.

Me he embarcado en un nuevo proyecto en el que creo más cada día que pasa: la creación de mi propia empresa de viajes. Viajes para transmitir, para ilusionar, para hacer descubrir a otros lo que tanto me han dado los países en los que he vivido y viajado en estos últimos 5 años: Nepal, India y Tailandia. Un proyecto que voy a ir desvelando en los próximos meses poco a poco. Porque esta vez quiero ir lento, no quiero prisas, quiero cocinar a fuego lento las ideas y no atropellarme por las necesidades del momento. Quiero esta vez disfrutar del viaje y llegar al objetivo como consecuencia y recompensa al trabajo. No al revés, como otras veces.

Por eso voy a escribir mis próximas entradas acerca de los viajes que he realizado en estos meses, a través del cine y la literatura. Grandes viajes sin cámara, sin bombo, con sigilo, desde la humildad, desde el respeto. India, Afganistán, Pakistán y Birmania. 4 países fascinantes, con historias terribles a veces. Una forma nueva de acercarme al embrujo de Asia, a su Luz, a su energía inagotable, a su llamada incesante. Una tierra de la que ya no puedo escapar. Un lugar del que a menudo me quiero marchar y al que siempre suspiro por volver.